- La vida carece de sentido. El existencialismo nihilista afirma que la vida es algo absurdo, sin sentido. Albert Camus: Concibe la vida de cada uno como una secuencia de proyectos que se frustran con la muerte. Ni tan siquiera el hombre rebelde, que se une a otros y juntos se enfrentan a las injusticias, tiene sentido, porque al final llega la muerte que da al traste con los proyectos, no pudiendo escapar al destino. Sartre indica que el hombre es un ser arrojado en el mundo. Él da valor a las cosas, pero su valor es gratuito. No hay valores superiores a otros porque las cosas, las acciones y los seres humanos carecen de sentido. la vida es absurda, y el ser humano, una pasión inútil. El ser humano es arrojado en el mundo, pero es el único responsable de su libertad. No admite determinismo ni fatalismo, sino una libertad absoluta para interpretar por sí mismo los acontecimientos y reinventarse constantemente a su mismo.
- Sentido trascendente. Todo lo relacionado con Dios. Manuel Mounjer afirma que la persona es una tensión de tres dimensiones a partir de lo que es y de las circunstancias que le han tocado vivir. No se trata de huir de la vida, sino de transfigurarla. Se descubre la vocación a través de la meditación. La encarnación se produce cuando la persona se compromete con alguna obre y está en comunión con los demás, renunciando a sí mismo En el ámbito social, rechaza el modelo capitalista y el marxista. Defiende una sociedad donde el Estad esté al servicio del hombre y no al revés, además de señalar que es necesario a la persona de los abusos del poder. hay que limitar los poderes del Estado y defender un estatuo público de la persona que incluya las libertades y derechos básicos.
- Sentido inmanente. En ella se parte del hecho de que el ser humano es fruto de la evolución y que nada hay trascendente más allá de la vida sobre la Tierra. El ser humano va realizándose y desarrollando sus capacidades a la vez que va dotando de sentido a su vida. El humanismo marxista denuncia la situación de presión y explotación de una parte de la humanidad a manos de otra. Ese hecho ha cambiado el sentido humano y del trabajo. El humanismo marxista deja abierta la puerta a la esperanza: la lucha solidaria humana será capaz de hacer, a través de la revolución, una sociedad sin clases, al no existir propiedad de los medios de producción. Convierte al ateísmo casi en una seña de identidad capaz de otorgar pleno sentido a la vida. Sin embargo, se endiosa tanto al se humano, concretamente a la clase proletariada como vanguardia y creadora de una nueva humanidad y de un nuevo mundo, que parece convertirse en una nueva religión. El ecologismo: la creencia en un remoto e ideal Paraíso antes de la aparición del ser humano y la consideración de que el deterioro medioambiental es un pecado por el que pagaremos con el Apocalipsis son elementos propios de religiosidad occidental. En este sentido, la salvación pasa por una practica ecologista y el sentido de la vida se sitúa en la defensa de la naturaleza y en una purificación personal. Nietzsche origina un nuevo tipo de ser humano: El SUPERHOMBRE, el mismo representa el nuevo tupo de humanidad, el hombre que mira el mundo sin prejuicios, con la mirada inocente de un niño y, sobre todo, significa el apego a la tierra, la afirmación de la vida y de los valores terrenales. Nietzche defiende un sentido radicalmente inmanente de la vida. Glorifica la voluntad de poder de quien <<siempre debe superarse a sí mismo>>.
- Nosotros damos sentido a la vida. Ha llegado el momento del protagonismo de los ciudadanos. Así pues, el sentido de la existencia hay que descubrirlo en la nueva sociedad, en la participación y la solidaridad. Se conoce en la actualidad a un monstruo que acecha a la población llamado <<vacío existencial>>. Da la impresión de que a medida que el hombre se ha ido civilizando, ha ido perdiendo la seguridad que nos ofrecían los instintos de nuestra condición animal. Al individuo le faltan, así, referencias y anclajes sociales, y su personalidad tiende a la desintegración. Ese vacío existencia, según Viktor Frankl, se manifiesta en estados más o menos largos, más o menos profundos de tedio, de aburrimiento. Otro síntoma es la neurosis dominical, la depresión que aveces nos visita o nos invade los días de descanso. Frente a esas conductas, se apuesta buscar y encontrar un liberador, concreto y sólido sentido a la vida. Según Frankl, no se trata de cuestionarnos sobre el sentido de la vida, sino de entender que la vida es una pregunta por y para el hombre. Esta característica esencial se le designa autotrascendencia de la existencia. Así pues, sólo desde la responsabilidad personal se puede contestar la vida. Podemos vivir el sentido de nuestra vida de tres modos: realizando una acción; acogiendo las donaciones de la existencia; por el sufrimiento.
Ápeiron.
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viernes, 5 de octubre de 2012
Neuf - La question du sens de l'existence humaine.
Ante la búsqueda del sentido de la vida, se han dado las siguientes alternativas:
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