"Puedes pensar que estoy equivocado,
pero ésa no es una razón
para dejar de pensar"
Sócrates (469-399 a.E.C.2), el primer gran héroe de la filosofía occi-dental, fue hallado culpable de corromper a la juventud de Atenas y de no creer en los dioses, crímenes por los que se le condenó a muer-te. En el fondo, fue castigado por tener la costumbre de cuestionar a los demás y exhibir su ignorancia por medio de la búsqueda de la ver-dad. Sus jueces se hubieran contentado con que abandonara Atenas, pero Sócrates rechazó tal posibilidad pues sabía que, donde quiera que estuviese, su estilo de vida seguiría siendo el mismo.
Así pues, ¿por qué no sólo invertimos los papeles? En el diálogo platónico Apología, donde se narra el juicio de Sócrates, escuchamos a este último pronunciar su célebre frase: "Una vida sin examen no vale la pena de ser vivida". Sócrates quería decirnos que prefería morira renunciar a la forma en que vivía. ¿Por qué? ¿Qué es una vida de examen, después de todo?
Una vida de análisis es aquélla en la que tienes deseos de entenderlas cosas, pues uno es curioso y busca la verdad. No aceptas las ideas así como así, por el solo hecho de que sean populares o provengan de alguna tradición y no te da miedo formular preguntas. Ésta es la vida que lleva un filósofo.
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