Ápeiron.

jueves, 17 de julio de 2014

René Magritte

(1898/11/21 - 1967/08/15)

René Magritte 

Pintor belga 

Nació el 21 de noviembre de 1898 en Lessines (Bélgica). 

En 1910 su familia se traslada a Chatlet, donde asiste a un curso de pintura. Cuando contaba 14 años, su madre se suicida, arrojándose al Sambre

Cursó estudios en la Académie Royale des Beaux-ArtsBruselas. En 1922 contrajo matrimonio con Georgette Berger, una amiga de su juventud, quien le sirve de modelo. 

Expuso individualmente por primera vez en 1927, en Bruselas. Para entonces había ya empezado a pintar en un estilo cercano al surrealismo, que predominó a lo largo de su larga carrera. Diestro y meticuloso en su técnica, es notable por obras que contienen una gran yuxtaposición de objetos comunes en contextos poco corrientes dando así un significado nuevo a las cosas familiares. Esta yuxtaposición se denomina con frecuencia realismo mágico, del que Magritte es el principal exponente artístico. 

Buena muestra de su magnífico hacer es el cuadro La llave de los campos (1936, Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid), expresión francesa que sugiere la liberación de cualquier restricción mental o física. Además exhibía un ingenio mordaz, creando versiones surrealistas de obras famosas, como en su lienzo Madame Récamier de David (1949, colección privada), en la que el famoso retrato de Jacques-Louis David es parodiado, al substituir a la mujer por un elaborado ataúd. 

René Magritte falleció en Bruselas el 15 de agosto de 1967. 

Aunque mantenía cierta relación con Breton y los surrealistas, en ocasiones hubo distanciamientos entre ellos. Magritte siempre fue muy independiente, manteniendo sus ideas y principios artísticos por encima de modas o intereses grupales.
En sus cuadros es muy habitual ver juegos de duplicaciones, ausencias y representaciones dentro de representaciones; además, Magritte manipulaba imágenes cotidianas como un juego con el que explorar los límites de la percepción. Más que las disquisiciones teóricas y el automatismo de los surrealistas del grupo de París, a Magritte le interesan la ironía, la subversión de los valores ópticos de la pintura tradicional y los juegos de palabras. Sus cuadros, por lo general, carecen de la complejidad, el dramatismo o la apariencia convulsa de otras obras surrealistas, y presentan a menudo guiños o referencias a la pintura tradicional. Le son comunes a los otros surrealistas, sin embargo, la apariencia onírica de sus cuadros, el gusto por la "imagen doble" o la imagen fragmentada, y la ironía iconoclasta.
Una de las obsesiones o motivo recurrente en su pintura es el encuentro de contrarios, de realidades contrastantes que se unen, resultando paradójicas y extrañas. Así, paisajes nocturnos iluminados por cielos claros con nubes (serie El imperio de las luces), botas que tienen la apariencia de pies descalzos, pesadas rocas o bolas de metal flotando ingrávidas en el aire...


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